En
el esquema de la cadena causal correspondiente a las mucosas de la
cabeza, podemos notar claramente que por lo regular los orígenes de los
trastornos de esta zona del cuerpo están en el páncreas o en los
intestinos.
Es
fácil notar como de estos últimos órganos parten flechas que apuntan
directamente, en una sola dirección, hacia las mucosas de la cabeza.
Es
así cómo las fosas nasales, las amígdalas o inclusive la dentadura
pueden recibir energías perturbadoras desde el espacio abdominal o
pélvico con el fin de que a través de las inflamaciones de estas mucosas
de la cabeza se mantenga el equilibrio del fluido del organismo.
Por lo general la energía perturbadora que reciben estas mucosas se trasmite también a otros órganos, en especial al corazón, los riñones, la próstata , la columna y sobre todo las articulaciones.
Cuantos problemas o dolencias articulares redimen por el simple hecho de tratar una afección de amígdalas o de fosas nasales.
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