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El médico del futuro no tratará el cuerpo humano con drogas, sino que prevendrá las enfermedades con la nutrición.
9 de septiembre de 2014

EL HIPOTALAMO: LA TERCERA FUERZA QUE NOS DA LA ESTABILIDAD y LA SALUD (HOMEOSTASIS)

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JOAQUIN  TEHERAN LORA.

EL HIPOTALAMO, COMO POLO DE REGULACION ENERGETICA.

La energía y la forma


Los requisitos básicos para que surja la vida son el calor y la humedad. El equilibrio entre calor y humedad es indispensable para que haya vida.
Donde primen las cualidades contrarias (frialdad y sequedad) hay negación de vida.
Podemos decir que en toda creación interviene un principio dinámico (yang) y un principio plástico- formativo (yin). Ambos actúan uno sobre otro, oponiéndose y al mismo tiempo complementándose, y se encuentran indisolublemente unidos en todo proceso generativo. El principio yang corresponde a la cualidad de caliente y el yin a lo de húmedo.
Cualquier ser o cosa que percibamos está conformada por dos principios: energía y forma.
La energía o potencial energético está constituido por una serie de partículas atómicas o subatómicas en ese ser o cosa y que no podemos percibir con nuestros sentidos. No las podemos ver.

Para que el objeto pueda ser visto y tocado, es decir, percibido por nuestros sentidos, necesariamente debe poseer una forma, un cuerpo.
La energía de ese ser o cosa es considerada como el principio yang (calor) y la forma como el principio yin (humedad).
Las partículas energéticas toman siempre una determinada estructura, que es la que condiciona su forma específica.
La forma no es más que la estructura que toman las partículas elementales.
Dicho de otra manera: la forma que percibimos con nuestros sentidos no es más que las relaciones estructurales que establecen entre si las partículas elementales, que son las únicas que verdaderamente poseen existencia.
Es por eso que en la cosmología hindú se denomine a este mundo de formas (al mundo que percibimos), como «maya», que quiere decir «ilusión».
En resumen, el yang (+) es un principio dinámico, que se manifiesta en energía, impulso, acción y actividad. El yin (-) es el principio que permite la formación, estructuración y conservación del principio dinámico: el yin da forma a la energía.
Sin embargo, toda creación es perecedera y está destinada a su destrucción. Mejor dicho, toda existencia lleva en si misma su propia negación. Esta negación es inherente o intrínseca a todo ser. De modo que lo frío-seco se opone a lo caliente-húmedo .
Son, reiteramos, dos polos opuestos que conviven, tanto en lo orgánico como en lo inorgánico. Dos polos que están llamados a fundirse, desgastarse y destruirse antes o después.
En el ser humano, frecuentemente, un polo se desgasta más que otro, en cuyo caso, el polo menos gastado se impone y aniquila al contrario y, después, el polo vencedor se exacerba y también se arruina.
EL HIPOTALAMO COMO POLO REGULADOR.
Para que no se presente ningún desequilibrio entre estos dos polos (yin -yang), tenemos en el cerebro (en el sistema límbico) al Hipotálamo, que es el polo regulador de estas dos energías.  El sistema límbico está conformado por las amígdalas cerebrales, el Tálamo, el Hipotálamo, la Hipófisis, el Hipocampo y el área septal (Fórnix , cuerpo calloso), siendo el Hipotálamo el que con su función reguladora le da a nuestro organismo la capacidad de mantener un condición estable. El es que regula los intercambios  de materia y energía con el exterior, es el responsable de la homeostasis. Ejemplo de esto es la regulación de la temperatura y el balance entre acidez y alcalinidad (pH). Gestiona respuestas fisiológicas ante estímulos emocionales. Es el centro instintivo y emocional del cerebro. Corresponde a la localización del llamado subconsciente.
Si devolvemos la energía al sistema límbico recuperamos la neurogénesis (producción de células del sistema nervioso central).
 marcador.
La neurogénesis impide que un cerebro enferme o, llegado el caso, propicia su regeneración.
Pero la neurogénesis no tiene lugar sin la colaboración de la energía yin y yang, nerviosa y emocional, regulada por el Hipotálamo, es decir, por el Sistema Límbico.
Con un sistema límbico sin energía se disminuye el grosor del hipocampo, del cuerpo calloso y de otras estructuras neurales que controlan las energía del hemisferio izquierdo y la parte derecha del cuerpo y las del hemisferio derecho y la parte izquierda del cuerpo.
Es imperativo aceptar que nuestro equilibrio psíquico y físico se sustenta en tres polos : dos opuestos (yin-yang) y uno central que a la vez une, separa y regula  a los dos primeros. Y es obligatorio saber cómo conciliar estas dos primeras energías y en consecuencia, evitar en lo posible su desgaste o destrucción mutua como ocurre en las enfermedades  degenerativas y autoinmunes.
Los desequilibrios del Yin y el Yang dan lugar a que entre ellos se presente rápidamente un vencedor con la consiguiente pérdida de vitalidad del contrario. Esto a su vez, merma las energías del tercer polo regulador (Hipotálamo). Al mermar la energía del hipotálamo, es como si no hubiera un “aislante” que separe los dos polos primarios, en los cuales se presenta un“ cortocircuito”

El objetivo principal de toda terapéutica válida, que actúe desde la causa,  es el de evitar que se presente este “cortocircuito”, es el de devolver la energía y el equilibrio al Sistema Límbico y a su somatizador que es el HIGADO.
El Hígado está estrechamente relacionado con el subconsciente (sistema límbico), por ello las alteraciones producidas en el subconsciente terminan afectándolo. En en él se manifiesta la ambición, la iniciativa, el deseo. Es el gran estratega que planea el conjunto de actividades del organismo. Está emparejado con la vesícula biliar, a quien corresponde el poder de decisión; es decir, el hígado crea el plan o estrategia y la decisión final corresponde a la vesícula.
Cuando el hígado está debilitado aparece la falta de imaginación, incoordinación de ideas, poca iniciativa y estados de ansiedad.
Pero, repitamos que ante todo, hay que energizar al hipotálamo (Sistema límbico).
Y como?
Nosotros lo hacemos mediante la utilización de la auriculoterapia que nos brinda buenos resultados.
Estimular el punto de la oreja correspondiente al Hipotálamo, despierta las energías de todo el sistema límbico y por consiguiente podemos recuperar la homeostasis y estimular la neurogénesis.
En la proxima entrega, seguiremos desarrollando este tema de la neutralidad del sistema limbico.




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2 comentarios :

  1. Gracias por tus ensenanzas Joaquin, solamente una pregunta, el polo magnetico que se coloca en el oido es el polo negativo, o colocas el par biomagnetico (es decir uno de diferente polaridad en cada oreja?).

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    Respuestas
    1. Cesar:
      Gracias por tus palabras. El tratamiento o terapia a aplicar no es en el oido. Es en un punto muy determinado del oido. En auriculoterapia tenemos que ser puntuales.Para ello existen unos balincitos que se aplican para estimular el punto que requiera tratamiento. En este caso del hipotalamo, debes poner un balin alli en la parte interna de la zona señalada en la imagen.
      Nuevamente gracias.

      Eliminar


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