23 de octubre de 2015

EL SISTEMA ENDOCRINO y EL METABOLISMO

Hipofisis

La Hormona que te puede salvar la vida : Triyodotironina.

La mayor parte de los procesos biológicos del organismo están regulados por las hormonas secretadas por la glándula HIPÓFISIS que es la glándula endocrina más importante del organismo localizada en un espacio óseo llamado silla turca del hueso esfenoides . Está conectada al hipotálamo, con el cual trabaja en forma coordinada y el cual  a su vez segrega hormonas estimulantes o inhibidoras de las hormonas hipofisiarias.

Es maravillosamente sorprendente que la hipófisis- conocida también como pituitaria- siendo una glándula que solo pesa un  poco más de medio gramo (500 mg), regule, como ya dijimos, la mayor parte de los procesos biológicos del organismo y sea el centro alrededor del cual gira buena parte del metabolismo.

QUÉ ES EL METABOLISMO.

metabolismo.
Como ya hemos dicho en ocasiones anteriores, el objetivo final de todos los alimentos y nutrientes es el de ser convertidos por el organismo en energía que le permita sobrevivir.
Entre la toma de los alimentos y nutrientes hasta la conversión de los mismos en energía en las mitocondrias de células, median una serie de procesos, movimientos y cambios que el cuerpo humano lleva a cabo y que es lo que conocemos como metabolismo.
Podemos decir, en consecuencia, que el metabolismo es el conjunto de procesos que ocurren en el cuerpo para convertir los alimentos y nutrientes en energía.
El metabolismo es la suma total de todos lo movimientos que el cuerpo ejecuta para poder existir como cuerpo.
Para llevar a cabo ese conjunto de procesos que conocemos como metabolismo, el cuerpo cuenta con todo un sistema para comunicar, controlar y coordinar todos los movimientos encaminados a la producción de energía: es el sistema endocrino, que es un conjunto de GLÁNDULAS que segregan unas sustancias llamadas hormonas que llevan señales químicas para regular no solo el metabolismo sino también los siguientes aspectos :
La reproducción.
El crecimiento y el desarrollo.
El equilibrio interno de los sistemas (homeostasis).
Las reacciones a las condiciones del ambiente (la temperatura, por ejemplo), al estrés y las lesiones.

LA TIROIDES (Control del metabolismo).

Dentro de estas glándulas hay una que juega un importante papel en el metabolismo: La tiroides.
Esta glándula está localizada en la parte frontal del cuello, justo bajo la laringe. En respuesta a la hormona TSH de la hipófisis, la tiroides segrega una hormona que ayuda al cuerpo a controlar el metabolismo. 
tiroides.

La hormona de la tiroides se conoce como TIROXINA o también T4, llamada así porque contiene 4 átomos de yodo. Es una hormona inactiva de por sí. No cumple ninguna acción.
Una vez segregada la T4, que no cumple ninguna función, el cuerpo debe activarla. Para ello, echa mano de la enzima deiodinase que le quita un átomo de yodo a la T4 y la convierte así en T3 o triyodotironina , que es como una acelerador responsable del aumento del metabolismo. En otras palabras, es más activa que la T4.
Es necesario enfatizar y no olvidar nunca que esta conversión se lleva a cabo fundamentalmente en el hígado. Una vez más, el hígado resalta su importancia a nivel fisiológico.
En condiciones normales, la triyodotironina (T3) estimula la acción de la central energética de las células (mitocondrias) preparándolas para que dispongan de una mayor cantidad de material proteico necesario para sus combinaciones bioquímicas, siempre y cuando nuestra alimentación sea adecuada con todos los factores esenciales para el organismo y que sea fácilmente asimilable.
Adicionalmente incrementa el metabolismo basal y aumenta el uso de oxígeno y energía en el cuerpo.
En el proceso de producción de la hormona tiroxina (T4) por parte de la tiroides interviene otra hormona en el cuerpo que se llama TSH (Hormona estimulante de la tiroides) producida por la Hipófisis o Pituitaria, que, como su nombre lo indica, estimula a la tiroides para que produzca T4 que pueda ser convertida en T3.
Es así cómo cuando la hipófisis detecta poca actividad de la hormona T3 en el organismo, entonces produce TSH que estimula a la tiroides a producir T4 que luego es convertida en T3 por medio de la enzima deiodinase.
Cuando la persona tiene problemas de baja producción de T4 y concomitantemente baja producción de triyodotironina (T3) padece de hipotiroidismo o metabolismo lento, con lo cual puede presentar:
Obesidad y dificultad para adelgazar.
Alto colesterol.
Depresión.
Frío en las extremidades.
Cansancio continuo.
Insomnio.
Pérdida de la memoria.
Caída del cabello.
Estreñimiento.
Retención de líquidos.
Pérdida de interés en el sexo.
La manifestación más importante y elocuente del hipotiroidismo es el sobrepeso y la obesidad que produce, acompañada esta condición de la dificultad o casi imposibilidad para adelgazar ya que la tiroides es la glándula que controla el metabolismo.
Con poca producción o conversión  de triyodotironina (T3) habrá poco movimiento a nivel celular.
Existen pruebas de laboratorio que miden el nivel de esta hormona en sangre. Pero siendo que la verdadera acción de la T3 sucede a nivel de las células del cuerpo, estas pruebas no necesariamente dicen la verdad en todos los casos.
No existen pruebas que midan la acción de la hormona T3 en las células. 
Aproximadamente el 50% de los análisis de laboratorios para detectar problemas con el sistema de la glándula tiroides dan lo que llaman un “falso negativo”. Un “falso negativo” se presenta cuando las pruebas informan que "no hay problemas con la tiroides", cuando sí existen problemas con esa glándula aunque no hayan sido detectados en los análisis de laboratorio.
Son muchas las personas que padecen de problemas con su tiroides, debido a lo cual sufren de depresión, aunque sus pruebas de laboratorio reflejan que "todo está bien" a pesar de que  la persona se siente horriblemente mal. En este caso lo que se ha producido es simple y llanamente un hipotiroidismo químico, no glandular. Es lo que se conoce como Síndrome de Enfermedad Eutiroidea (SEE), que es síndrome de enfermedad con tiroides sana.
Los médicos en su mayoría han llegado a creer que las pruebas de laboratorio que miden las hormonas de la tiroides son infalibles y que es el paciente el que se queja exageradamente de unas condiciones que  no existen. Los médicos han dejado de observar los síntomas más obvios por confiar únicamente en los exámenes de laboratorio.
El síntoma mas obvio de  que existen problemas con la tiroides es la TEMPERATURA DEL CUERPO.
Cuando la tiroides no está trabajando de manera óptima esto se refleja de manera directa en la temperatura del cuerpo debido a que es esta glándula la que controla la temperatura del cuerpo.
El cuerpo de una persona cuya tiroides tiene problemas de producción de hormonas o problemas de conversión de T4 a T3 estará más frío que el de una persona sin problemas. 
La glándula tiroides es como si fuera el termostato del cuerpo humano, cuando ella falla el cuerpo se enfría más de lo normal. Cualquier temperatura por debajo de 36.5° C muestra que hay problemas con el sistema de la glándula tiroides.
Cuando el cuerpo se enfría demasiado por problemas con la tiroides muchos de los procesos del metabolismo se interrumpen y es esto lo que causa las manifestaciones de depresión, frío en las extremidades, obesidad, insomnio y otros síntomas.


PORQUÉ LA BAJA TEMPERATURA AFECTA EL METABOLISMO.

Algunas enzimas del organismo dependen de que la temperatura del cuerpo se mantenga en 37° C o muy cercana a esta temperatura para poder funcionar. 
Tengamos en cuenta que en el cuerpo humano existen más de 500 enzimas distintas cuya función es la de lograr los cambios bioquímicos en las hormonas, las células y en la sangre. Son proteínas muy sensibles a la temperatura.
La temperatura del cuerpo refleja cuán lento o cuán rápido va el metabolismo. Las personas que tienen un metabolismo lento padecen y se quejan de frío porque sus cuerpos en realidad están más fríos de lo normal.
Trata de utilizar un termómetro de cristal tradicional. Lo pones unos 4 minutos debajo de la lengua, porque la temperatura que se usa es la de la boca. 

EL PROBLEMA COMIENZA EN LA MALA ALIMENTACIÓN o "DESNUTRICIÓN".

Cuando en la alimentación predominan los malos hábitos, el hipotálamo detecta esta anomalía y enciende las alarmas y estimula al páncreas para que produzca la hormona SOMATOSTATINA que nos obliga a "entrar en reposo" (para bien). Esta hormona frena la acción de otras cinco hormonas metabólicas, como lo son: 1) la insulina, 2) el glucagón, 3) la hormona de crecimiento, 4) la adrenalina y 5) la tiroxina (T4).
Cuando el hígado recibe la influencia de la SOMATOSTATINA y además detecta la falta de nutrientes y la baja producción de adrenalina, cambia su comportamiento químico en relación con el metabolismo de la Tiroxina (T4) convirtiéndola en una T3 inversa o inoperante (T3R) carente de propiedades inherentes para el metabolismo.
En estas circunstancias todas nuestras funciones orgánicas se deterioran y entramos en una autodestrucción ya que nos priva del acelerador del motor (triyodotironina) con lo cual el metabolismo se precipita en un acelerado catabolismo y, de esta manera, comenzamos a morir.
Con todo lo dicho podemos entender muy claramente que el origen de todo está en la mala nutrición y que si queremos conseguir la recuperación de la salud del cuerpo debemos procurar ingerir alimentos que contengan todos factores esenciales y suspender la ingesta de carbohidratos de absorción rápida (azúcar, carbohidratos refinados, bebidas gaseosas).
Pero también es claro que sin triyodotironina suficiente, no basta con solo mejorar la alimentación porque no contaríamos con esta hormona para que dirija inteligentemente el trabajo de las mitocondrias.
Estaríamos, a manera de ejemplo, ante un escenario parecido a cuando intentamos reparar una casa (el cuerpo) contando con materiales apropiados (alimentos y nutrientes), con buenos obreros (mitocondrias) pero no disponemos de un buen capataz (triyodotironina) que dirija  a los obreros .
Por no haber capataz (triyodotironina), la casa (el cuerpo) no va a ser reconstruida apropiadamente, por lo que se fallará en este intento.
Es necesario entonces tomar una tableta de T3 normal (triyodotironina) con lo cual estaríamos estimulando a las células para que nuestra vida normal continúe .
Se empieza tomando una tableta de 25 mcg por día y aumentando esta dosificación cada tres a cuatro días con una tableta adicional. Una dosis más alta que 75 mcg / día no es necesaria y ni aconsejable ya que los efectos secundarios y la pérdida de masa muscular pueden ser mayores.
La mejor hora para tomarla es al levantarse con el estómago vacío ( esperar al menos media hora para comer ) o al acostarse dos horas después de la cena. 
La triyodotironina generalmente se consigue con el nombre comercial de CYTOMEL.


 Por: +Joaquín Teheran Lora 

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