21 de diciembre de 2012

TERAPIA ENZIMÁTICA SISTEMICA



No existe actividad biológica (vida) en la que las enzimas no intervengan o se involucren. Intervienen en regulación de la coagulación de la sangre, regulan la respuesta del sistema inmunológico, en  la digestión, en fin, las necesitamos hasta para pensar.

Todos en el curso de nuestra vida las hemos oído mencionar, sin embargo tenemos un gran desconocimiento de ellas.

En los últimos 30 años, la medicina biológica ha adelantado intensas investigaciones, especialmente en Alemania, comprobando que el campo terapéutico de las enzimas es muy amplio, destacándose principalmente en el tratamiento del cáncer y en algunas enfermedades autoinmunes, como son la artritis y el lupus eritematoso.
Antes de encontrar una definición para las enzimas es conveniente decir que los aminoácidos son moléculas orgánicas que se combinan para formar proteínas, por lo que las proteínas las podemos definir como moléculas orgánicas de diferentes tamaños formadas por aminoácidos. Químicamente están compuestas de Carbono, Oxígeno y Nitrógeno (CHON).

Las proteínas son tan indispensables para la vida que el 10 al 15% del protoplasma de las células son proteínas, los anticuerpos o inmunoglobulinas (empleados por el sistema inmunitario para identificar y neutralizar elementos extraños tales como bacterias, virus o parásitos) son proteínas y las enzimas, de las que hoy nos ocuparemos, son también proteínas.
Como sabemos, las células de acuerdo a su especialidad o función se agrupan para formar tejidos. Cada célula y cada tejido tienen una actividad  propia en la cual se producen muchas reacciones bioquímicas que conforman el «metabolismo celular».
Esos procesos bioquímicos son regulados, controlados  y catalizados (acelerados) por las enzimas.
Ya podemos entonces definir las enzimas como  compuestos de proteínas que aumentan la velocidad de las reacciones bioquímicas (son biocatalizadores).
Como componente proteico de nuestro organismo las enzimas se originan a partir de los mismos 20 aminoácidos, siendo la secuencia especifica de esos aminoácidos los que determinan la estructura de la enzima.
Las enzimas son muy sensibles y se destruyen en gran medida por la acción del jugo gástrico del estómago.IMPORTANCIA DE LAS ENZIMAS
Sin enzimas, no sería posible la vida que conocemos ya que ellas llevan a cabo funciones definitivas relacionadas con la salud y la enfermedad.
Cuando los procesos fisiológicos ocurren de una manera ordenada y reguladas por las enzimas se conserva la homeostasis (salud), pero cuando estos procesos se desordenan por falta de enzimas se presentan las patologías.
Por ejemplo, la incapacidad celular para convertir el amoniaco toxico a urea no toxica por deterioro de la actividad enzimática del hígado  es seguida por intoxicación con amoniaco que puede terminar en un coma hepático.
Podemos considerar la vida como un «orden sistemático de enzimas» que al alterarse dicho orden y su sistema de algún modo, el organismo sufre trastornos que pueden ser motivados ya sea por la falta de acción o por un exceso de actividad de las enzimas.

MODIFICADORES DE LA RESPUESTA BIOLOGICA.
Una de las propiedades fisiológicas fundamental  del protoplasma de las células es su capacidad de responder a un estímulo, lo que determina su posibilidad de adaptarse al medio ambiente y hasta defenderse de él.
Las enzimas son los reguladores  de las respuestas biológicas que activan el «médico interno» del sistema inmunitario que reconoce y elimina los agentes nocivos, evitando las inflamaciones crónicas, que son perjudiciales para la salud.
Ellas son las que mantienen un sano equilibrio en el sistema inmunitario para que sus reacciones no sean excesivas y termine atacando al propio organismo.
Por consiguiente, ellas desempeñan una función esencia en nuestro sistema inmunitario, ya que regulan la inflamación y controlan el flujo sanguíneo.
Cada enzima realiza una tarea muy  específica en el organismo. La mayoría de ellas intervienen en los procesos metabólicos normales (como al digestión, la respiración); otras garantizan que, en casos de heridas o lesiones, la sangre coagule y la herida cicatrice; otras controlan la producción de hormonas en el organismo. Algunas destruyen toxinas y radicales libres causantes de enfermedades y pueden combatir patógenos, como bacterias, virus y hongos.
Las moléculas o sustancias orgánicas sobre las que actúa una enzima se conoce con el nombre de sustrato.
Las enzimas tienen un sitio activo, que es una zona parecida a una depresión.
El sustrato se une al sitio activo de la enzima, formando un complejo «enzima-sustrato». El sustrato por acción de la enzima es transformado en producto y es liberado del sitio activo, quedando la enzima  libre para recibir otro sustrato.
Las enzimas proteolíticas son aquellas enzimas con capacidad de escindir(dividir)  a otra proteína específica en sus aminoácidos constitutivos. Las proteínas se unen al centro activo de la enzima, la que rompe los enlaces de la proteína y va liberando partes de la misma hasta reducirla a aminoácidos. 
El cuerpo produce las enzimas proteolíticas  Tripsina y Qimotripsina. Sin embargo, si existe deficiencia pancreática se presentarán deficiencias de estas enzimas proteolíticas.
En estos casos se puede usar la Tripsina y la Qimotripsina como suplementos que son extraídos del páncreas de distintos animales (especialmente del cerdo).
Como ya hemos mencionado en otro de nuestros artículos, la papaya y la piña, son dos de las fuentes de plantas más ricas en estas enzimas tal como lo atestigua su uso tradicional en la cocina  como «ablandadores» naturales para la carne. La papaína y la bromelina son los nombres respectivos para las enzimas proteolíticas que se encuentran en estas frutas.
Estos suplementos son de una gran ayuda digestiva para las personas que tienen problemas para digerir  proteínas. Sin embargo, también actúan reduciendo los dolores y las inflamaciones.

LA HISTORIA DE LAS ENZIMAS.
Durante cientos de años, los curanderos indígenas de Sudamérica han utilizado frutas ricas en enzimas como práctica curativa  de un conocimiento antiguo. Se destacan en esta práctica curativa la piña y la papaya.
En las  hojas de la PIÑA  y en el tallo del fruto verde se encuentra una enzima proteolítica (que digiere proteínas)  denominada BROMELINA.
La Bromelina, como enzima proteolítica actúa en el cuerpo en los siguientes casos:
• Disminuye la inflamación.
• Aumenta las citoquinas, particularmente el interferón y el factor de necrosis tumoral (TNF) que destruyen las células cancerosas.
• Disuelve la fibrina: se sabe que las células cancerosas se ocultan debajo de una capa de fibrina para no ser detectadas
Disuelta la fibrina que oculta al cáncer, las células cancerosas se vuelven visibles y pueden ser detectadas y atacadas por el sistema inmunológico. Se cree que la fibrina hace que las células cancerosas se unan.
La fibrina es una proteína que desempeña un importante papel en el proceso de coagulación ya que tiene la propiedad de formar agregados con otras moléculas de fibrina formando un coagulo blando. 
La papaya contiene una enzima denominada papaína. A semejanza de la piña, el máximo contenido de enzimas de la papaya se localiza en las zonas menos apetitosas del fruto verde, como el látex de su piel. Ya a principios del siglo XVI ,el obispo del Yucatán, Diego de Landa, señaló que la piel de la papaya verde tenía las propiedades necesarias para curar la diarrea y el asma y limpiar el aparato digestivo.
La papaya es usada por nuestros indígenas, desde hace cientos de años,  para corregir los trastornos de la digestión, la menstruación, para sustentar la función renal, tratar la inflamación, los problemas de la piel, la obesidad y las hemorroides entre otros trastornos.
Los indígenas nuestros no conocían, ni conocen el término enzima; no sabían porqué estas plantas como la piña y la papaya, eran de efectos sanadores.
En la biblia, en el segundo libro de Reyes, capitulo 20 encontramos un relato que documento el caso más antiguo del empleo de las enzimas como terapéuticas (Enzimoterapia).
Este es el relato:
El Rey Ezequías cayó enfermo de muerte (tenía una úlcera cancerosa).
El profeta Isaías llegó a él y le anunció que por su medio  Jehová le decía: «Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás».
Entonces el rey en oración le rogó a Jehová que recordara que él había estado siempre con la verdad, siendo integro de corazón y «he hecho las cosas que te agradan ».
El ruego de Ezequías fue atendido por Jehová, quien nuevamente le dijo al profeta Isaías, antes de que éste se retirara de la presencia del rey:
« Vuelve, y di a Ezequías, príncipe de mi pueblo: ,,,: Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano; al tercer día subirás a la casa de Jehová.
«Y dijo Isaías: Tomad masa de higos. Y tomándola, la pusieron sobre la llaga, y sanó.»
El higo o higuera, al igual que la papaya y la piña es rico en una enzima proteolítica conocida como ficina, ideal para disminuir la inflamación de los tejidos blandos, usada por esto para el reumatismo y la artritis.
Sus hojas o los mismos higos  aplicados en forma de cataplasmas curan las úlceras. La leche o latex, al igual que la de la papaya, elimina las verrugas y las callosidades.
Es en el año 1897 cuando Willy Kûhne acuña el término enzima siendo adoptado por la comunidad científica mundial en el mismo año.
En 1902, John Beard, embriologo  escocés, relaciona al cáncer con la falta de las enzimas pancreáticas. El cáncer como un embarazo.
En el año 38 del siglo pasado Max Wolf, originario de Viena pero residente en Nueva York, intenta determinar cuáles son los elementos ausentes en la sangre de los pacientes con cáncer, pero que si se encuentran en los pacientes sanos. Sospechaba que el elemento faltante era una enzima para comprobar lo cual llevó a cabo numerosas pruebas.
Siguiendo los hitos señalados por Beard y Wolf, en el año 41, Adolf Gaschler, como resultado de sus investigaciones y pruebas de tratamientos enzimáticos en los tumores malignos, explicó y afirmó que se podía utilizar la enzima tripsina para tratar los tumores.
Tres años después (1944), aparece en escena en este tema de las enzimas, nuevamente  Max Wolf pero ahora unido a la científica Helen Benítez, quienes desarrollaron una combinación de enzimas para el tratamiento de la inflamación y las enfermedades degenerativas (tratamiento enzimático).
Los dos científicos realizan miles de pruebas para aislar y purificar enzimas extraídas de organismos vegetales (piña, papaya) y animales. Desarrollan dos combinaciones enzimáticas extraordinariamente activas que denominaron «combinaciones enzimáticas de Wolf-Benitez-Enzyme»..
En 1960, gracias a este experiencia científica innovadora llevada a cabo por estos dos científicos se conoce esta formulación sofisticada de enzimas naturales de bromelina y papaína combinadas con las enzimas naturales pancreáticas tripsina y quimotripsina más la adición de la rutina (flavonoide antioxidante presente en la Ruda, en la cascara de naranja y en el Ruibarbo, entre otros.)
Este compuesto recibió el nombre de WOBENZYM (para acortar « combinaciones enzimáticas de Wolf-Benitez-Enzyme»).
Hasta la actualidad las enzimas han resultado eficaces en el tratamiento de la inflamación, el edema, el reumatismo, el herpes zoster, para regular el sistema inmunitario y el flujo sanguíneo.
Las combinaciones de las enzimas vegetales y las animales, se utilizan como tratamiento complementario en neoplasias, quimioterapias y radioterapias y para la prevención de la metástasis.
El tratamiento enzimático se ha convertido en un complemento esencial del tratamiento oncológico.
De acuerdo a recientes investigaciones, se ha comprobado que los procesos inflamatorios están implicados en más enfermedades de lo que se pensaba y las enzimas aceleran la evolución de una inflamación y al mismo tiempo reducen la hinchazón y el dolor.
Esto ocurre mediante la regulación de las citoquinas, que son proteínas que garantizan la comunicación entre las células del organismo.

TERAPIA ENZIMATICA SISTEMICA
Esta expresión  describe un tratamiento en el que los productos enzimáticos influyen en diversos sistemas reguladores y de comunicación del organismo, más en concreto en el sistema inmunitario. Un sistema inmunitario equilibrado es un requisito imprescindible para tener una buena salud. 
La combinación de la bromelina y papaína con las enzimas tripsina y quimotripsina es eficaz y esencial para facilitar la regulación del máximo número de sistemas corporales posibles.
La enzimoterapia es útil para regular el metabolismo, la nutrición, para el flujo sanguíneo, la producción de energía y esencialmente para el sistema de defensa del organismo.
La gran variedad de actividades fisiológicas  de las enzimas explica por qué el proceso de curación de una amplia variedad de enfermedades se puede acelerar con el tratamiento enzimático.
  
CUADRO DE COMBINACION ADECUADA DE ENZIMAS
ENZIMA
ORIGEN
OBTENCION
FUNCION
PAPAINA
Vegetal
Del látex del fruto verde de la papaya.
Antiinflamatoria Proteolítica.
BROMELINA
Vegetal
Del jugo exprimido del tallo de piñas
Antiinflamatoria Antiedematosa
TRIPSINA
Animal
Del páncreas porcino
Fibrinolitica        Mejora viscosidad sanguínea
QUIMOTRIPSINA
Animal
Del jugo pancreático bovino
Fibrinolitica
PANCREATINA
Animal
Del páncreas porcino
Proteolítica   Glucolitica      Lipolitica

FLAVONOIDE
ORIGEN
OBTENCION
FUNCION
RUTINA
Vegetal

Tratamiento de fragilidad capilar y venas varicosas.
Actúa sobre  la circulación linfática
Esta información no es una prescripción médica, tampoco exonera o sustituye la consulta a un médico naturista. Se recomienda consultar con su médico antes de usar esta información




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